InicioDestacados¿Por qué Dios permite actuar al Diablo?

¿Por qué Dios permite actuar al Diablo?

Por: José I. VELA PÉREZ

CDMX.- Ante una de las mayores interrogantes de la historia acerca del por qué de tantos males que sufren las personas, las familias, toda la sociedad y el mundo entero, y en el caso particular de México su escenario caracterizado por la incertidumbre, el dolor y , por supuesto, la muerte de tantos seres queridos o conocidos, FUTURO se dio a la tarea de buscar una o más respuestas más allá de la ciencia, la economía y la política de lo que se habla a diario.

Y encontramos grandes revelaciones desde un ámbito teológico y espiritual.

En primera instancia, queda claro que Dios permite actuar al diablo, con tentaciones, enfermedades, opresiones, posesiones, guerras y otras tantas cosas más.

El mal existe, el mal se ve, el mal se sufre y ante el mal, tan horroroso y detestable, el hombre busca una explicación, “y el creyente se estremece y se cuestiona… y cuestiona a Dios”, responde uno de nuestros distinguidos entrevistados, cuyos nombres omitimos a petición expresa y ante el claro entendido de que no son proclives a salir en los medios, ni mucho menos ganar reflectores para sí, pero a cambio de ello hacer una profunda reflexión seria y sustentada sobre lo que nos está pasando.

“El mal tiene una entraña negra, horrible, abominable e inmunda, en grado diabólico. Y su autor es el ‘mentiroso y padre de la mentira’, ‘el seductor del mundo entero’, ‘el acusador’ desde el principio’, ‘el exterminador’, ‘el inventor’, y ‘señor de la muerte’, etcétera y por ello surge la pregunta:  ¿Por qué Dios permita actuar al Demonio?”.

Ante la pregunta de ¿por qué permite Dios el mal? Habría que buscar los motivos y el sentir en Dios; y la respuesta es que Dios lo permite por su infinita sabiduría, poder, providencia y amor.

Y ¿Para qué permite Dios el mal?, habría que buscar primero los beneficios que recibe el hombre con tal permisión, y Dios nos responde en su palabra.

Y es que con análogas preguntas cuestionamos al enemigo tentador y atacante; ¿por qué nos tienta y ataca el Diablo?. “Porque su vivir y sentir en soberbia, envidia y odio”

Y ¿para qué nos tienta y ataca el Diablo?. “Para participarnos su propia condenación”.

Y Jesús nos lo explica en la parábola del Sembrador: “La simiente es la Palabra de Dios, Al sembrar, algo cayó en el camino y los pájaros lo comieron. “Los del ‘camino’ son los que escuchan, pero después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra para que no crean y se salven, y esto lo refiere Lucas 8 5-12.

Nos dice el entrevistado:

“El mentiroso y padre de la mentira para obtener su proyecto utiliza todas sus artimañas, pero no debemos temer, pues con la gracia y asistencia del Espíritu Santo podemos y siempre debemos vencer”.

Jesús mismo nos recomienda: velad y orad, para que no caigáis en tentación, referencia que se hace en Marcos, 14-39.

Ante los múltiples engaños del Demonio, el Eclesiástico nos había dado sus consejos y exhortado a la fortaleza: “Hijo mío, si te proponer servir al Señor, prepárate para la prueba, mantén firme tu corazón, sé valiente; no te asusten en la adversidad.

Pégate al Señor y nunca te desprendas de Él para que seas recompensado al final. Acepta todo lo que sobrevenga, y ten paciencia en los infortunios, pues el oro se purifica con el fuego y el hombre a quien Dios ama, en el crisol del sufrimiento. Confíate al Señor y Él cuidará de ti; espera en Él y te allanará el camino”.

Porque, nos dice, los que temen al Señor, esperen su misericordia; no se alejen de Él y  o caerán. Los que temen al Señor, confíen en Él, porque no los dejará sin recompensa. Los que temen al Señor, esperen sus beneficios, su misericordia y su felicidad eterna.

Y aquí habría que voltear a los antepasados para comprender mejor, porque nadie que haya confiado en el Señor quedó defraudado, ni abandonado quien perseveró en su santo temor y tampoco fue desatendido quien lo invocó.

Y el mismo salmista expresa: “sed fuertes y valientes de corazón los que esperáis en el Señor”.

CON LA FE VIVA, EL TEMOR AL MAL Y EL CUESTIONAR A DIOS SE HACEN LUZ, CONFIANZA Y FORTALEZA

“Pues vemos que, si Dios padre permite al Diablo que nos tiente, ataque y dañe, no es por descuido ni impotencia, sino por su delicada y exquisita providencia”, refiere.

En Romanos 8,28, se lee: “Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman”.

“Por tanto, si Dios permite al Diablo que me tiente y ataque ‘para mi bien’, puedo y debo descubrir y conseguir algunos de los ‘bienes’ previstos y deseados por Dios.

PRECISIONES TEOLOGALES:

1.-Al ser tentado y atacado recuerdo la verdad del Evangelio –verdad de fe- que el diablo existe, y que odia y daña; y esta verdad de fe es un gran “bien” para mí.

2.-El saber por  la Palabra de Dios que mis luchas, pruebas y enfermedades no tienen origen natural, sino son causadas por los “Espíritus del mal” es un gran ‘bien’ para mí.

3,.- Porque la causa que me produce estas dolencias y opresiones físicas, emocionales y espirituales es causa espiritual o ‘diabólica’, sé que no hay remedio natural que me las quiete, sino que la principal medicina es Dios, a quien debo acudir en oración; y estas verdades son un gran ‘bien’ para mí.

4.-Al resistir y vencer con la gracia divina las dolencias y tribulaciones que me causa el Enemigo, estoy siendo purificado de los placeres egoístas que me llevaron al pecado; y esta purificación es un gran ‘bien’ para mí.

5.-Al experimentar mis propios sufrimientos y tribulaciones, me hago más sensible y más caritativo a las angustias y sufrimientos ajenos, y deseo más ardientemente que todos estén bien y se salven, y estos efectos son un gran ‘bien’ para mí.

6.-Al sufrir caigo en la cuenta de que no es el dolor lo que cuenta y me engrandece, sino la gracia y la confianza en Dios con que resisto y venzo el dolor, y esto es un bran ‘bien’ para mí.

7.-Mi deseo de amar y cumplir la voluntad de Dios, a pesar de las pruebas y enfermedades, me ayuda a comprender mejor cómo Cristo no me salvó con su dolor y muerte, causados por sus enemigos y el Diablo, sino por las obediencia y amor vividos hasta el extremo, en su vida y muerte, en su resurrección y gloriosa ascensión a la derecha del Padre y esto es un gran ‘bien’ para mí.

8.-Dios Padre –que me da la oportunidad de luchar y vencer- quiere y me pide que acuda siempre, sin desfallecer, a su Espíritu que me dirá: ‘Te basta mi gracia’ y medará las armas necesarias para resistir y vencer al Enemigo; y esta verdad es un gran ‘bien’ para mí.

9.-Dado que las acometidas del Demonio son frecuentes, frecuentes tienen que ser también mis súplicas a Dios y a la Virgen; y este constante relacionarme con Dios y los santos es un gran ‘bien’ para mí.

10.-El saber que el Diablo me ataca porque no quiere que ame a Dios ni me salve, me recuerda que he sido creado para vivir por siempre con Dios Trinidad; y esto es un gran ‘bien’ para mí.

11.-Al desear vivir en este mundo amando a Dios y al prójimo y experimentar contrariedades, sufrimientos y enfermedades me hace pensar que son peregrino, que estoy de paso y que he sido creado para un destino mejor y eterno, y esta verdad y convicción es un gran ‘bien’ para mí.

12.-Los enfermos y oprimidos reconocen que cuando Dios permite al Demonio que tiente y ataque con dolor y tribulaciones, nos está preparando ya con su gracia y nos sirve para consentirnos y vivir más cerca de Dios; y esta experiencia es un gran ‘bien’ para mí.

13.- Por fe sé que “los sufrimientos del tiempo presente no son comparados con la gloria que ha de manifestarse en nosotros”, pues “después de breves sufrimientos” el Dios de la gracia nos participará la gloria de Cristo; y esta esperanza es un bran ‘bien’ para mí.

Por otra parte, se explica que la lista de “bienes” parecería corta o larga, fácil o difícil, pero que lo importante es tener fe y hacer una lista propia, porque la vida es de cada quien y nadie la puede sustituir.

Y detalle nuestro entrevistado, “Si por la fe sabes que Dios conoce infinitamente mejor que tú lo que tú puedes cuidarte, que su providencia sobre ti no falla ni puede fallar, que Dios realiza todo lo mejor de lo que puedes pensar o desear ¿qué actitud debes tomar, sino creer, confiar y abandonarte a sus manos maternales?.

Y agrega: “Si por la fe sabes que el gran Misterio del ser y actuar de Dios no ha sido revelado a nuestra inteligencia para ser entendido, sino parta ser recibido, gozado y comunicado, ¿qué determinación o actitud ‘inteligente y de buen gusto’ le cabe, sino el creer y dejarte amar como la Trinidad quiere amarte?.

En todo episodio y situación, por trágicos que sean, la luz y el consuelo de la fe nos dicen que sobre toda detestable y limitada maldad del demonio, está la deseada e ilimitada bondad de Dios. Y Pablo nos asegura: “que no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará modo de poderla resistir con éxito”.

El mejor truco que el diablo inventó fue convencer al mundo de que no existía.

Y esto lo ha reforzado con su nueva estrategia de hacer creer que los males que sufren los matrimonios y las familias de México y el mundo, son por causas “naturales”, cuando no es así.

Ni siquiera los grandes incendios ni las pandemias son por motivos por coincidencias o “desastres  naturales” porque tienen su origen. Y habrá que tener la capacidad para saber discernir, con la inspiración del Espíritu Santo, que “todo lo bueno viene de Dios”, para entender mejor que “todo lo malo viene del maligno” y recobrar la confianza, más aún, la esperanza en lo arriba expuesto en las precisiones  teologales.

 

RELATED ARTICLES

Most Popular

Recent Comments